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Prueba Peugeot 308 1.6 BlueHDI: El compacto francés se actualiza

En Monky Cars tuvimos el placer de probar el nuevo Peugeot 308, una generación que sustituye a la lanzada por la marca francesa en el año 2014. No supone una revolución con respecto a su antecesora, pero hay que recordar que ésta fue la primera en contar con el puesto de conducción denominado i-cockpit tan característica de Peugeot en sus últimos modelos. La principal novedad ha sido los nuevos motores que ha adoptado el modelo en el año 2017, que tienen el fin de ser más eficientes y respetuosos con el medio ambiente.

En cuanto a la línea exterior, las diferencias que podemos encontrar entre la generación de 2014 y este “lavado de cara” son bastante sutiles, pero sin duda consiguen que la imagen del 308 sea mucho más moderna y dinámica, sin tener nada que envidiar a otros modelos supuestamente más premium.

Un diseño modernizado

En el nuevo 308 encontramos un diseño muy limpio, con unas formas bastante continuadas y que resulta, cuanto menos, muy atractivo. Podemos destacar con respecto a la generación de 2014 unas nuevas ópticas delanteras, que le dan una apariencia mucho más afilada, por lo que, viendo el coche desde la parte delantera, da la sensación de que estamos ante un coche con una estética muy agresiva. La calandra también cambia en este facelift, equiparando más al 308 con el resto de la novedosa gama de Peugeot.

La afilada mirada del 308

Los faros traseros también han cambiado de una forma muy sutil, aunque la firma lumínica que dejan es ciertamente bonita, con esas tres líneas en cada faro que se asemejan a las garras del león que lleva Peugeot como insignia.

El modelo que probamos llevaba unas preciosas llantas de 18 pulgadas que sin duda le daban ese “toque” de deportividad al coche, sin embargo, podemos decir que los baches los podíamos sentir muy pero que muy bien: para lucir, hay que sufrir. Además, nuestra unidad contaba con el color “Beige Pyrite”, que se presentó como novedad en este restyling, y que, pese a no gustar demasiado al principio, acabó convenciéndonos, todo un acierto para Peugeot.

El color Beige Pyrite y las llantas de 18 pulgadas no le pueden sentar mejor

Pocos cambios en el habitáculo

El interior es uno de los puntos en los que el 308 de 2017 ha cambiado mínimamente respecto al lanzado en 2014. Los cambios se basan principalmente en dos nuevas tapicerías para los acabados Active y Allure.

Como hemos dicho anteriormente, el puesto de conducción está basado en el característico i-cockpit que la marca gala implantó en sus modelos hace ya algunos años. La primera vez que el conductor entra en el coche (siempre que no haya estado a los mandos de otro Peugeot de nueva generación), es extraña. Una vez que te sientas, el volante está realmente bajo, y el diámetro del mismo es bastante pequeño. Sin embargo, pasados los kilómetros, la adaptación del conductor al i-cockpit es realmente sencilla, y se acaba cogiéndole el gusto, ya que la posición es bastante deportiva y el volante tan pequeño permite moverlo casi con un dedo.

El i-cockpit de Peugeot: volante pequeño y bajo en instrumentación alta

La unidad de pruebas montaba el acabado Allure, quizá la más lujosa dentro de la gama 308. El coche montaba unos asientos en cuero negro realmente espectaculares, con un diseño precioso y con detalles que gustan, como el león de Peugeot en los cabeceros. Éstos eran muy cómodos, y permiten devorar kilómetros sin que el conductor se baje agarrotado. Si hay que ponerle algún pero a estos asientos es la sujeción lateral, ya que en conducción deportiva no agarran del todo bien.

Llama la atención el minimalismo que hay en la consola central, que carece prácticamente de botones: únicamente podemos encontrar una ranura para meter CDs y la rueda para subir y bajar el volumen de la radio. Todo lo demás debe manejarse desde la pantalla táctil, incluido el sistema de climatización, que en algunas ocasiones puede llegar a ser molesto, ya que si vamos con el navegador puesto y queremos modificar la temperatura del habitáculo, debemos salir del GPS para meternos en el menú del clima, lo que puede llevar a que acabemos perdiéndonos. Hay que añadir también que el sistema táctil del navegador no es el mejor del mercado y que en una ocasión se llegó a quedar congelada la pantalla, dejándola completamente inútil: Peugeot tiene que mejorar en esto.

Los espectaculares asientos de cuero calefactables del 308

Los materiales del interior son muy correctos, con plásticos de buen tacto y aluminio en el volante y en el pomo del cambio que le daba un aspecto bastante deportivo. El 308 cuenta también con unos cuantos compartimentos donde poder dejar el móvil y demás enseres, algo que resulta muy cómodo a la hora de sacarse todo de los bolsillos.

Comportamiento cómodo y suficiente potencia

La unidad que probamos montaba el motor 1.6 BlueHDI, el cual rinde 120 CV a 3500 rpm. A primera vista, podemos deducir que la potencia es algo justa, sin embargo, después de hacer 1600 kilómetros con él, ha demostrado que es suficiente para todo tipo de uso. En ciudad el coche responde bastante bien, empujando con mucha fuerza sobre todo en la segunda marcha, algo que sorprendió gratamente.

Por otro lado, en autopista, el comportamiento es realmente bueno. Muy buena insonorización, y un chasis bastante cómodo, en el que es posible hacerse largos viajes sin ningún problema. Además, la suspensión es realmente cómoda, aunque quizás nuestra unidad penalizó algo en este punto debido a sus grandes llantas.

En cuanto al comportamiento en carreteras reviradas, se muestra algo subvirador en curvas cerradas, aunque esto es algo normal en un tracción delantera. El apoyo es bueno, por lo que, pese a no ser el hábitat natural del 308, se comporta de una manera muy correcta.

Allure, el acabado más lujoso

Como ya hemos dicho anteriormente, el coche contaba con el acabado Allure, uno de los más altos de gama, por lo que iba muy bien equipado. Una de las cosas que más llamaba la atención de su equipamiento era el precioso techo panorámico con el que contaba esta versión (una opción que personalmente recomiendo a todo el mundo que quiera comprarse el coche). Los asientos de cuero calefactables que llevaba esta unidad también llamaban mucho la atención, y pese a ser algo opcional, merecen mucho la pena.

El acabado Allure otorga un gran equipamiento al 308

En cuanto al sistema de infoentretenimiento, cuenta con una pantalla táctil desde la que se maneja prácticamente todas las opciones del coche: desde la música al sistema de climatización. El navegador viene con un sistema de TomTom integrado que, personalmente, me ha resultado algo confuso a la hora de indicar una salida en la autopista, por ejemplo.

El coche cuenta con sensores de aparcamiento en todo su perímetro y con una cámara trasera que ofrece unas imágenes bastante nítidas, por lo que aparcar un 308 se convierte en un juego de niños.

Algo que también nos llamó la atención fue la existencia de una toma de corriente en las plazas traseras en la que se puede enchufar cualquier cargador sin necesidad de adaptadores, es decir, que tiene un enchufe como los que tenemos en casa.  En cuanto a los sistemas de seguridad, podemos destacar el sistema de cambio de carril involuntario, que en ciertas situaciones ha resultado demasiado intrusivo, por lo que también es otro punto a mejorar por parte de Peugeot.

Consumos elevados para lo esperado

El depósito cuenta con una capacidad de 52 litros, con los que el 308 es capaz de hacer más de 800 kilómetros alternando autopista, ciudad y carreteras de montaña, por lo que podemos decir que el coche no es muy tragón. Sin embargo, el 1.6 BlueHDI con el que contaba esta unidad obtuvo unos consumos bastante mayores a los que anuncia el fabricante. Es difícil conseguir bajar de los 6 litros a los 100 kilómetros en consumo mixto, no es mucho, pero la firma gala afirma que es capaz de hacerlos gastando 3,9.

Conclusión

El Peugeot 308 ha demostrado ser un coche bastante equilibrado en todos los aspectos, por lo que puede dibujar una sonrisa en la cara del conductor tanto en autopista como en carreteras de curvas. Se sitúa como una alterativa bastante atractiva dentro del segmento de los compactos, ofreciendo un equipamiento muy completo, y que en ciertas situaciones, poco tiene que envidiar a otros competidores más premium.

Prueba Peugeot 308 1.6 BlueHDI: El compacto francés se actualiza
Diseño7.5
Habitabilidad8.5
Rendimiento8
Equipamiento8
Consumo7
Precio7
A favor
  • Comodidad
  • Insonorización
  • Motor muy voluntarioso
En contra
  • Pantalla táctil
  • Sistemas de seguridad muy intrusivos
  • Falta de agarre lateral en los asientos
7.7Puntuación
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8.1