El Gobierno de Reino Unido estudia una medida pionera para permitir que los conductores sin plaza de garaje trasladen su tarifa eléctrica doméstica a los puntos de recarga públicos de baja potencia instalados en la calle.

Durante años, la propaganda de la movilidad a baterías nos ha vendido que circular con electrones cuesta cuatro duros, olvidando un pequeño detalle: millones de mortales no viven en chalets con jardín ni tienen un aparcamiento privado donde montar un enchufe de pared. Para quien duerme con el coche a la intemperie, la realidad económica se parece bastante más a un asalto de guante blanco.

El abismo de pagar casi ocho veces más por la misma energía

Las matemáticas no engañan, por mucho que el catálogo intente maquillar la realidad. En la actualidad, el coste medio de recargar en postes públicos de corriente alterna se sitúa en unos 0,65 euros por kilovatio hora. En cambio, la tarifa doméstica de referencia ronda los 0,31 euros por kilovatio hora, y puede desplomarse hasta los 0,084 euros por kilovatio hora si el usuario programa la carga en tarifas valle nocturnas.

Hablamos de que rellenar las celdas en el asfalto municipal puede costar casi ocho veces más que hacerlo bajo el techo de un garaje privado. Para un modelo estándar que recorra unos 12.875 kilómetros anuales con un consumo medio de 18,8 kilovatios hora cada cien kilómetros, semejante brecha presupuestaria deja de ser una anécdota y arruina por completo la supuesta ventaja económica frente a un motor térmico tradicional.

120 millones de presupuesto y el fiasco del cable en la acera

Para atajar esta sangría, el Departamento de Transporte británico ha constituido un grupo de trabajo tras las conclusiones del informe oficial de la Oficina de Vehículos de Cero Emisiones. El proyecto busca volcar los contratos del hogar exclusivamente en cargadores lentos de corriente alterna, instalaciones pensadas para varias horas o turnos nocturnos que representan aproximadamente un tercio de toda la red del país. Quedan fuera, de manera tajante, las estaciones rápidas de corriente continua.

El plan vendrá respaldado por una partida gubernamental cercana a los 120 millones de euros repartida en dos ejercicios a partir de la primavera de 2027, con un ahorro calculado de unos 180 euros anuales por conductor. Esta iniciativa llega tras constatar las carencias de soluciones anteriores, como las subvenciones para tirar cables por canaletas en la acera desde la vivienda: una idea muy pintoresca que ignoraba el hecho obvio de que la plaza frente a la puerta casi nunca está libre cuando regresas de trabajar.

La cruda realidad frente al bordillo

Garantizar un suministro cotidiano asequible a pie de calle es la única vía sensata para que los coches a batería no sean un capricho exclusivo de propietarios con chalé unifamiliar. Mientras se concreta cómo repercutirá la ayuda en los usuarios británicos y qué operadores se sumarán al plan, puedes seguir las últimas normativas del sector en la sección de Actualidad de MonkyCars y descubrir nuestros análisis a fondo en los Reportajes de MonkyCars.

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