Volkswagen enviará coches de China a Turquía: el plan de escape
Volkswagen ha firmado un principio de acuerdo con Dogus Otomotiv para estudiar el ensamblaje de turismos en Turquía utilizando componentes procedentes de China. La maniobra busca dar salida a la sobrecapacidad industrial de sus fábricas asiáticas frente a la caída de ventas en ese mercado.
Volkswagen ha firmado un memorando de entendimiento con Dogus Otomotiv para estudiar la producción y el ensamblaje de turismos en Turquía a partir de componentes fabricados en China.
Durante años, los despachos de Wolfsburgo nos repitieron con solemnidad casi litúrgica aquel refinado eslogan de «en China, para China». Sin embargo, pocas cosas tienen el poder terapéutico de alterar los dogmas corporativos como un retroceso del 30% en las entregas del gigante asiático durante los primeros nueve meses del ejercicio, dejando el volumen en 1,38 millones de unidades para el conglomerado alemán. Cuando los concesionarios locales dejan de absorber las berlinas de combustión que salen de las líneas de montaje, la prudencia financiera exige buscar compradores en otra parte. La información original la ha publicado Motor.es.

El arte del despiece CKD y las líneas de montaje recicladas
La fórmula elegida dista de ser una novedad técnica: el envío de vehículos completamente desmontados en kits (CKD, por sus siglas en inglés) para atornillarlos en territorio turco. Es exactamente la misma receta industrial con la que Hyundai comenzó a ensamblar modelos bajo licencia de Ford en Corea del Sur a finales de los sesenta, o con la que Toyota puso un pie en el continente europeo fabricando el Corolla en Ovar, Portugal, mucho antes de asentarse definitivamente en Derbyshire.
El plan apunta directamente a la empresa conjunta FAW-Volkswagen, responsable de producir modelos como el Magotan —la declinación local del Passat— o el Sagitar, el equivalente oriental al desaparecido Jetta. En este entramado figura también la propia submarca Jetta, especializada en coches térmicos asequibles como el SUV VS8, dotado del veterano motor de gasolina 1.4 TSI de cuatro cilindros con 110 kW (150 CV). Enviar estas mecánicas empaquetadas en contenedores permite rebajar los costes operativos mediante mano de obra asiática y desatascar unas factorías que hoy acumulan más metal del que Pekín y Shanghái están dispuestos a matricular.
Un mercado tradicional a tiro de piedra del Viejo Continente
La elección de Turquía responde a una lógica puramente pragmática. Hasta septiembre, el mercado otomano registró unas 630.000 matriculaciones, de las cuales el 80% correspondió a modelos tradicionales de gasolina o diésel, mientras que los vehículos 100% eléctricos apenas arañaron una quinta parte del pastel. En un parque automovilístico envejecido que sigue demandando cilindros y bujías, la firma germana mantiene una cuota de mercado dominante que contrasta con el repliegue sufrido frente a los fabricantes locales en Asia.
Conviene recordar que Volkswagen estuvo a punto de levantar una macroplanta propia en Manisa, una iniciativa que canceló de forma precipitada en 2020 al amparo de la incertidumbre económica. Rivales directos como Toyota, Ford, Stellantis y Hyundai cuentan con una sólida presencia fabril en suelo turco, esquivando las presiones proteccionistas europeas sin arriesgar miles de millones en ladrillo nuevo. Habrá que vigilar de cerca la sección de Actualidad de MonkyCars y nuestros Reportajes de MonkyCars para comprobar si estos sedanes con pasaporte oriental y tornillería turca terminan cruzando definitivamente las aduanas hacia el mercado español.




