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Alto Rendimiento

BMR 600: dos meses de prisión a un sargento por volcar el blindado

El Tribunal Supremo ha ratificado una pena de dos meses y un día de prisión para un sargento que apartó del puesto de conducción a una soldado y volcó un BMR 600 en Albacete. El fallo absuelve al militar de indemnizar las lesiones y los casi 3.000 euros en daños materiales causados al blindado.

El Tribunal Supremo ha ratificado una condena de dos meses y un día de prisión para un sargento del Ejército que arrebató el volante de un blindado BMR 600 a una soldado durante unas maniobras en Chinchilla y acabó volcándolo en una pista mojada.

Creerse piloto al mando de una mole acorazada valorada en su momento en 248.000 euros suele terminar en desastre si se confunde la graduación militar con el talento para gestionar inercias. El suboficial, perteneciente al Tercio Gran Capitán 1.º de la Legión con base en Melilla, descubrió por las malas que las leyes de la física y el código castrense no admiten caprichos al volante. La información original la ha publicado Motorpasión.

Detalle de BMR 600: dos meses de prisión a un sargento por volcar el blindado
Fotografía oficial de prensa. MonkyCars.

Volantazos injustificados en mitad de la noche

El incidente comenzó tras una avería mecánica que obligó a trasladar el vehículo al taller militar bajo la responsabilidad de la soldado designada. Con la unidad reparada, la conductora oficial regresó para retomar su puesto, pero encontró al sargento ya instalado a los mandos y dispuesto a ignorar cualquier objeción jerárquica sobre la asignación del convoy.

Relegada a la escotilla superior y comunicada únicamente por el interfono, la militar advirtió cómo el blindado de seis ruedas comenzaba a escorarse peligrosamente hacia el margen derecho del camino. La pista no presentaba socavones ni desniveles técnicos, pero el suboficial inició una inexplicable sucesión de zigzags y bandazos que culminaron con el armatoste acostado sobre su flanco derecho.

A pesar de los gritos desesperados por el intercomunicador para corregir la trayectoria, el conductor improvisado mantuvo su errática marcha hasta detenerse por la vía del impacto. Un tercer ocupante sentado en la parte trasera requirió asistencia en el botiquín del campamento con contusiones leves, acumulando treinta días de recuperación médica según el informe pericial.

Sentencia judicial y absolución de la factura

La sentencia del Alto Tribunal fechada el 15 de octubre de 2026 subraya que alterar la asignación de un conductor es potestad exclusiva del jefe de compañía. Ningún galón autorizaba al suboficial a usurpar el puesto de mando, dejando además desprovista a la especialista designada de la misión táctica que tenía encomendada por orden directa superior.

En el apartado financiero, sin embargo, el sargento ha esquivado la factura más onerosa de su imprudencia gracias a los tecnicismos procesales. El tribunal desestimó el delito de lesiones dolosas al no constar intencionalidad consciente de causar daños físicos, anulando tanto la multa diaria como las indemnizaciones de 1.457,04 euros al herido y 2.945,29 euros al Estado por los destrozos mecánicos.

Este episodio deja claro que la arrogancia al volante se paga cara, sobre todo cuando se intenta maniobrar como si fuera un kart una máquina bélica de dimensiones colosales. Quienes buscan precisión dinámica y sensaciones al límite sin terminar en un calabozo militar pueden seguir las novedades de Alto Rendimiento de MonkyCars o repasar el pulso del motor en la Actualidad de MonkyCars.

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