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Actualidad

HMS Gotland: el diésel sueco que ‘hundió’ un portaaviones nuclear

En 2005, el submarino sueco HMS Gotland logró burlar todas las defensas y 'hundir' en maniobras al portaaviones nuclear USS Ronald Reagan. La clave no fue la electrónica moderna, sino un ingenioso motor diésel Stirling ideado en el siglo XIX.

Un modesto submarino sueco con mecánica del siglo XIX logró infiltrarse sin ser detectado y ‘hundir’ al todopoderoso portaaviones nuclear USS Ronald Reagan durante unas maniobras militares.

Mientras el Pentágono sacaba pecho tras gastar más de 6.000 millones de dólares en una colosal fortaleza flotante de 260.000 CV (unos 191.000 kW), 3.200 tripulantes y 90 aeronaves, la Armada de Suecia se presentó en el simulacro de 2005 con una idea mecánica magistral: recurrir a una patente ideada en 1816 por el reverendo Robert Stirling. La información original la ha publicado Motorpasión.

Detalle de HMS Gotland: el diésel sueco que 'hundió' un portaaviones nuclear
Fotografía oficial de prensa. MonkyCars.

260.000 CV atómicos derrotados por un invento de 1816

Los estrategas navales adoran los reactores nucleares porque permiten permanecer sumergido durante meses sin asomar el morro a la superficie. Sin embargo, olvidan un principio elemental de la física: un reactor atómico jamás se puede apagar en marcha y exige bombas de refrigeración activas sin interrupción, generando un murmullo mecánico que cualquier hidrófono entrenado capta a la legua.

Los submarinos diésel comunes tampoco parecían la panacea, pues deben ascender con frecuencia para respirar aire fresco y arman el escándalo de una cosechadora al recargar baterías. La solución sueca en el HMS Gotland fue recurrir a dos motores térmicos Stirling combinados con dos motores diésel-eléctricos MTU, recurriendo a un sistema de propulsión independiente del aire (AIP) asistido por tanques de oxígeno líquido.

Al quemar gasóleo con su propia reserva criogénica, el motor Stirling opera en su punto dulce de rendimiento a baja velocidad y en un silencio casi absoluto. Sin bombas de agua ruidosas y con un casco esculpido para reflejar el sonar hacia la nada, el navío nórdico se convirtió en un fantasma indetectable bajo las aguas.

Dos años de pesadilla acústica para el Pentágono

La humillación acústica no fue un golpe de suerte de una sola tarde. El Departamento de Defensa estadounidense quedó tan perplejo que arrendó el propio submarino sueco con su dotación durante dos años para intentar comprender cómo aquel artefacto de coste modesto lograba sortear escoltas de destructores y disparar torpedos simulados contra su flamante buque insignia una y otra vez.

El mastodóntico USS Ronald Reagan regresó a suelo norteamericano en agosto de 2024 tras casi una década destacado en Japón para acometer una actualización de 18 meses que extenderá su servicio hasta 2050. Por su parte, el veterano HMS Gotland recibió en 2020 una puesta al día integral firmada por Saab para mantener intacta su letal discreción.

En unos tiempos donde la industria suele vendernos fuegos artificiales de silicio a precios desorbitados, resulta reconfortante comprobar que una solución de combustión pura de hace dos siglos aún puede sonrojar al gigante más arrogante. Si aprecias este tipo de triunfos de la ingeniería inteligente sobre el exceso presupuestario, repasa las últimas novedades en la sección de Actualidad de MonkyCars y no te pierdas nuestros análisis a fondo en los Reportajes de MonkyCars.

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