El escritor Arturo Pérez-Reverte ha sido multado con 200 euros por la Guardia Civil de Tráfico tras ser interceptado mientras viajaba sin el cinturón de seguridad en la parte trasera de un taxi por la autovía A-6 en Madrid.
Hay momentos en los que ni el dominio más quirúrgico de la lengua castellana ni una reputación forjada a golpe de novela histórica pueden esquivar las leyes universales de la física y de la Benemérita. El académico, lejos de buscar subterfugios retóricos o escudarse en la banqueta posterior como un diplomático despistado, asumió el desatino con la deportividad de quien sabe que ha sido sorprendido en fuera de juego reglamentario. La información original la ha publicado Auto Bild.
Cien mortadelos por pronto pago y sin retirada de puntos
El suceso tuvo lugar a media tarde del lunes 2 de noviembre en el citado tramo madrileño de la autovía A-6. Los agentes de Tráfico detectaron la infracción y formalizaron la denuncia por no hacer uso el ocupante del vehículo del cinturón de seguridad debidamente abrochado, un trámite que el propio novelista cartagenero se encargó de exhibir públicamente a través de su perfil en la red social X.
Pérez-Reverte admitió que los agentes actuaron con toda la razón del mundo al calzarle la correspondiente receta, desembolsando de inmediato 100 euros gracias a la reducción legal por pronto pago. El autor zanjó el expediente con cortesía clásica, deseando a los agentes de servicio una buena jornada tras firmar la notificación en el acto.
La sanción despertó cierta curiosidad entre los conductores respecto al saldo de puntos. ¿Por qué semejante descuido no costó cuatro créditos del carné como dicta la norma general? La respuesta no radica en privilegios literarios, sino en la estricta aplicación técnica del ordenamiento vial español.
El Código de Tráfico frente a la física del pasajero
El artículo 47 de la Ley sobre Tráfico y Seguridad Vial impone la obligatoriedad del cinturón tanto a conductores como a ocupantes, directriz ratificada por el artículo 117 del Reglamento General de Circulación. Omitir este anclaje supone una falta grave según el artículo 76.h, gravada con una tarifa plana de 200 euros.
La detracción de 4 puntos está concebida exclusivamente para castigar a quien empuña el volante. Cuando la negligencia la comete un pasajero mayor de edad, el quebranto económico es personal e intransferible y no salpica la licencia del conductor, una distinción procesal que solo cambia de criterio si el infractor es un menor sin sistema de retención homologado.
Tampoco admite la norma inventos como cruzarse la cinta por debajo de la axila para acallar el avisador acústico. El reglamento exige que la banda superior repose firme sobre el hombro y la cadera sujete la pelvis, recordando que el respaldo de un taxi carece de escudos invisibles contra las desaceleraciones violentas.
Pagar el peaje de la imprudencia sin discutir la evidencia es el único cierre coherente para una tarde en la A-6. Para mantenerte al día sobre normativas y sanciones viales en España, visita la sección de Actualidad de MonkyCars, o profundiza en las claves de la técnica automotriz con los Reportajes de MonkyCars.
