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Actualidad

Coches eléctricos: el robo de cables causa 18 millones en daños

Una oleada de robos de cable de cobre ha golpeado ya a 850 estaciones de carga rápida en Francia, inutilizando el 10% de la red. Los operadores enfrentan pérdidas de 18 millones de euros y recurren al Kevlar para frenar a las bandas.

Una oleada de robos de cable de cobre ha inutilizado ya cerca del 10% de toda la red de recarga rápida para coches eléctricos en Francia, acumulando un agujero financiero que supera los 18 millones de euros.

Resulta fascinante comprobar cómo la vanguardia de la descarbonización europea, repleta de pantallas táctiles kilométricas y discursos institucionales, puede ser doblegada en noventa segundos por dos tipos con herramientas de demolición. Mientras los fabricantes se empeñan en vendernos un futuro aséptico impulsado por electrones silenciosos, el crimen organizado ha descubierto que esos gruesos apéndices de plástico contienen el botín más clásico y codiciado de todos los tiempos: cobre puro. La información original la ha publicado Motorpasión.

Detalle de Coches eléctricos: el robo de cables causa 18 millones en daños
Fotografía oficial de prensa. MonkyCars.

Cizallas a batería frente a 18 millones de euros en pérdidas

Las cifras recopiladas por la asociación profesional Charge France reflejan un auténtico sainete logístico. Desde principios de año se han contabilizado ataques organizados en 850 estaciones de carga rápida repartidas por las carreteras francesas, comprometiendo gravemente la operativa de compañías como TotalEnergies o Electra.

El procedimiento delictivo carece por completo de misterio técnico. Las cuadrillas nocturnas acuden a las estaciones con cortacables hidráulicos a batería y amoladoras portátiles de obra, cercenando las conexiones en cuestión de segundos y dándose a la fuga sin necesidad de desplegar ninguna infraestructura logística pesada.

El verdadero descalabro para el sector reside en la desproporción matemática del negocio. Cada manguera secciona aporta entre 30 y 80 míseros euros a los ladrones en el mercado clandestino del metal, mientras que al operador le cuesta entre 1.500 y 8.000 euros reponer la instalación y reparar el surtidor vandalizado.

Blindaje con Kevlar, chips GSM y el pánico de las aseguradoras

El ritmo de sabotajes ha terminado por desesperar a los directivos de las principales firmas energéticas. El presidente de Driveco, Gautier Chatelus, ha resumido con crudeza la situación al confirmar que en su red de más de 450 estaciones constatan prácticamente cada semana uno o varios actos de sustracción de cableado.

Para colmo de males, el sector asegurador ha entrado en pánico. Reparar terminales de alta potencia de forma recurrente se ha convertido en una sangría económica inasumible, hasta el punto de que varias compañías aseguradoras están comenzando a rechazar la cobertura de pólizas en aquellas zonas consideradas de riesgo crítico.

Desesperados por detener el desvalijamiento masivo, los operadores han tenido que idear soluciones dignas de la industria militar. La nueva barrera defensiva pasa por enfundar físicamente los mazos de cables en fundas reforzadas con Kevlar que integran en su interior microchips GSM para geolocalizar el cobre sustraído.

Tiene su gracia que la tan prometida movilidad del siglo XXI deba parapetarse tras blindajes balísticos para que un conductor no se quede tirado a medianoche frente a un poste decapitado. Puedes seguir la evolución de estas crisis energéticas y normativas en la sección de Actualidad de MonkyCars y descubrir análisis de fondo sin concesiones en nuestros Reportajes de MonkyCars.

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