Stellantis ha bajado la persiana definitiva de la histórica factoría de Douvrin tras 57 años ininterrumpidos de actividad industrial y más de 52 millones de mecánicas producidas.
Resulta fascinante recordar cómo en 1969 dos rivales a muerte en los concesionarios como Peugeot y Renault decidieron aliarse en una cuenca minera del norte de Francia. Aquella sociedad, bautizada como Française de Mécanique, nació para abaratar costes ante el Mercado Común y mitigar el declive del carbón en el departamento de Pas-de-Calais. La información original la ha publicado autonocion.com.
Entre el cronómetro del DeLorean y el sudor de la furgoneta gallega
El fruto más célebre de aquella alianza fue el motor V6 PRV, desarrollado junto a Volvo. Se ensamblaron cerca de un millón de unidades entre 1974 y 1998, impulsando berlinas como el Peugeot 604, el Renault 25 o el Alpine A610. También acabó en el vano del DeLorean DMC-12, cuyo bloque de 2,85 litros desarrollaba 97 kW, equivalentes a 132 CV. El fabricante prometía alcanzar 209 km/h, aunque las pruebas independientes jamás pasaron de 177 km/h; las 88 millas por hora de la gran pantalla, unos 142 km/h, quedaban peligrosamente cerca de su límite real.
En el otro extremo del espectro automovilístico se situaba la planta de Vigo, donde se montaron 1.181.407 unidades de la Citroën C15 entre 1984 y 2005. Aunque la leyenda de la furgoneta española se forjó con el diésel XUD —que jamás se fabricó en Douvrin—, la factoría francesa suministró sus variantes de gasolina. Primero aportó el motor X inclinado a 72 grados con la caja de cambios integrada en el cárter, y a partir de julio de 1988 la prolífica saga TU, dejando fuera únicamente a los motores de estirpe Simca producidos en otras instalaciones.
52 millones de bloques y el ocaso de la ingeniería analógica
Durante su época de esplendor en los años ochenta, Douvrin se extendía a lo largo de 140 hectáreas y empleaba hasta a 6.800 trabajadores, logrando picos de producción de 10.400 motores diarios. Por sus líneas pasaron familias enteras como el motor J de dos litros —el auténtico motor Douvrin estrenado en el Renault 20 TS— y el bloque D que dio vida a los Renault Twingo y Clio hasta 2019. La fundición cerró en 2005 y la sociedad compartida saltó por los aires entre 2013 y 2014, cuando Renault se desvinculó y PSA asumió el control total.
El cómputo final de producción arroja discrepancias según los registros consultados, oscilando entre los más de 40 millones que señalan los archivos franceses y las más de 52 millones de unidades que registra la propia memoria de la fábrica. Este cierre pone punto final a una etapa donde los fabricantes priorizaban la durabilidad del metal y las alianzas de ingeniería pura antes de que el sector decidiera hipotecar su identidad en baterías y pantallas táctiles. Puedes seguir la evolución de este cambio de ciclo en la sección de Actualidad de MonkyCars y descubrir más historias sobre los coches que marcaron época en los Reportajes de MonkyCars.
