No cabe duda que el diseño de la duke 125 es gamberrete, con gracia, con salsa. A simple vista te planteas si parece una pit bike de calle, ésta mini naked deportiva. Te dan ganas de cogerla. Evoca diversión.

Lo definiremos como estilo característico.

Una vez encima de la moto piensas “uf, qué juguetito”. No puedo evitar acordarme de la 390, motón para el A2. Pienso “a ver qué me ofrece esta pequeñita”.

Primeras impresiones y parte ciclo.

Lo primero que me llama la atención es que tenemos dos modos de ABS (Bosch): supermoto y road. Es lo único configurable de la moto, electrónicamente hablando.

La parte ciclo es prácticamente la misma que la de la 390. La suspensión de la moto es dura, por lo que no nos perdemos nada de lo que está pasando en el asfalto. Contamos con frenos bybre que, para lo que pesa (137kg) y acelera la moto, funcionan correctamente. El embrague es muy blandito, algo muy positivo si pensamos en que es una moto de 125cc con 15cv que puede ser nuestra segunda montura para ciudad, para desplazamientos diarios… Se agradece esa comodidad en las muñecas. Ésta comodidad nos la da también su anchísimo manillar a la hora de maniobrar en parado, entre coches, giros para aparcar en la ciudad…

El alumbrado de la moto es muy correcto, totalmente LED. Además, la forma del faro le da el toque distintivo: sabes que estás viendo una duke aunque sea lo único que ves en una carretera comarcal de noche.

Un punto positivo de la moto es que cuenta con ruedas de medida 150 y 110 (como la 390), más anchas que las de otras 125. Esto a mi juicio es más seguridad. La postura de conducción y la altura del asiento nos permiten ver qué pasa mas allá del coche de delante. Por cierto, la altura del asiento me pareció mayor a la del anterior modelo, y efectivamente, ha pasado de 810 a 830 mm.

Ergonomía del conjunto.

Se trata de una posición cómoda, erguida. Sin embargo, el asiento no acompaña a esta comodidad. Ya en la versión anterior (hasta 2016) el asiento era muy duro, y en esta versión (a partir de 2017) ha cambiado la apariencia, pero no ha mejorado en el relleno.

Es el principal contra de esta moto: cuando llevamos mucho rato encima – especifico: una hora y media mínimo-, nos duelen un poco los huesos porque en los laterales no es especialmente mullido. Ojo, esto aplica tanto a piloto como a pasajero. Por otro lado, ambos asientos son amplios y permiten anchuras entre piloto y pasajero aunque esta moto sea cortita de ejes. Además de esto, el precio es un poco alto.

Conclusión:

Claramente estramos ante una moto que está en las primeras posiciones si nos referimos a dinamismo o deportividad en el segmento de las 125cc. Como competidoras en este segmento de las depotivas de carnet A1 y B (con antigüedad), podríamos tener a la R125/MT125, CB125 y su hernana gemela la Svartpilen 125.

Está orientada al publico más joven que, con dicho carnet, puede tener una moto muy digna y deportiva a escala. Un motor con carácter y que te incitan a seguir conociendo mas de esta marca y aumentando ciindrada.

Prueba KTM Duke 125: Estilo característico.
Diseño8
Comodidad7.5
Rendimiento8
Equipamiento7
Consumo8.9
Precio8
7.9Nota Final