Hoy traemos el RS3 Sportback con el que Audi vuelve a fijar los pasos a seguir para conseguir llegar a lo más alto de los compactos deportivos con un objetivo claro: batir al Mercedes A45 AMG y sus 360 CV.

Estamos ante el Audi RS3, un compacto deportivo del segmento C con tracción total y con 367 CV, sólo 7 más que el Mercedes…Pero suficientes para poder decir que están por encima de su rival.

El motor de esta pequeña bestia (pequeña sólo en tamaño) es un bloque de cinco cilindros con un sonido peculiar y distintivo de estos motores, roncos y agresivos. En este caso, dejarte llevar por el buen sonido del motor te puede poner de 0 a 100 km/h en tal solo 4,3 segundos, ayudado por la magnífica caja de cambios de doble embrague S Tonic, y te permite alcanzar una velocidad que está limitada a 250 km/h, aunque en opción se permite retrasar el límite a 280 km/h. Unas cifras que hay que saber controlar porque está claro que su hábitat natural no son ni los atascos ni los semáforos.

Los ingenieros han creado un equilibrio casi perfecto, y es que la tracción quattro funciona francamente bien, es tan efectiva que es realmente difícil ver que el morro se vaya de frente aunque estés acelerando hasta el fondo al salir de una curva lenta y dejándote embelesar por el sonido de su doble salida de escape funcional petardeando en el corte de inyección.

Interior

El RS3 cuenta con un interior y asientos tapizados en cuero Nappa, las esferas interiores de las bocas del aire acondicionado, las inserciones de las puertas y tanto costuras de los asientos como del volante las encontramos en un color rojo muy llamativo, la pedalera es de acero inoxidable y en la parte central del salpicadero está escondida en la zona superior la pantalla de info-entretenimiento desplegable, la cual cuenta con unos indicadores propios de la versión como un indicador de presión del turbo, medidor de aceite o cronómetro… Como no podía ser de otra manera, la posición del conductor está diseñada para que todo quede al alcance y, junto con lo anteriormente mencionado, hacen de este un coche premium de circuito.

Equipamiento

No todo puede ser perfecto y es que como buen coche alemán que es, si quieres extras tienes que pagarlos, las opciones que tienes para elegir son muchas pero, desgraciadamente, aunque pagues los casi 60.000€ que vale este RS3 no tendrás disponible de serie elementos como el navegador o unos airbags laterales que ya vienen en coches de menos de 20.000€… Se le pueden incorporar unos asientos especiales con airbags incorporados y con carcasa de fibra de carbono, viene con unos frenos de serie realmente grandes con una resistencia muy grande a la fatiga aunque, en opción, se le pueden meter unos frenos carbocerámicos que harán funcionar el sistema de retención del cinturón en cada frenada fuerte, entre otras cosas también se puede optar por la suspensión adaptativa Magnetic Ride.

Conclusión

En cuanto a estética estamos ante un cambio muy conservador, pero la gran sorpresa nos la llevamos cuando nos sentamos al volante, apretamos el botón de arranque y nos damos cuenta en cuanto ruge el motor que tenemos algo serio entre manos.

No es un coche hecho para la ciudad, pero lo cierto es que se adapta perfectamente a ella. Las puertas delanteras permiten un buen acceso a las plazas traseras en las cuales, por supuesto, se homologa capacidad para 3 adultos, pero sólo irán con la suficiente comodidad dos. El maletero no es pequeño, con una capacidad de 280 litros y abatiendo los asientos traseros obtendremos aún mayor espacio.

Si realmente quieres disfrutar de este coche tienes que salir de la ciudad para pisar el circuito, donde podrás explotar todo su potencial alcanzando velocidades muy altas en línea recta y también poder tener un paso por curva muy rápido, gracias a su estabilidad y su tracción quattro.

¿El problema? Pues su precio, está cerca de los 60.000€, pero sin contar con elementos que parece mentira que se sigan sin incorporar en vehículos de estas características sin seguir soltando billetes.

Sobre El Autor

Apasionado de las ruedas desde que nací, ya me inicié en el drift con el triciclo, sin dejar pasar ninguna oportunidad de conducir ni formar parte de este mundo.

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