La marca japonesa le ha dado otra vuelta de tuerca a la archiconocida SV. He tenido el gusto de pasar una semana junto a su SV650X y la verdad es que me ha parecido una gran moto.

En esta ocasión nos encontramos con una SV con un diseño diferente, estilo café racer. El modelo 2018 de la versión X cuenta con un gris metálico y un negro brillante separados por una sutil linea roja a lo largo del depósito. Esta combinación de colores junto a una cúpula que abraza el faro redondo delantero y un asiento estilo retro con costuras le dan ese nuevo toque a la SV.

En cuanto al motor VTWIN de Suzuki, se trata de un motor de dos cilindros colocados a 90 grados suave como él solo, con buena entrega de potencia en todo su recorrido de revoluciones. Ojo al leer suave: quiero referirme a vibraciones. La SV, con sus 76 CV  y sus 64 Nm de par (sobrepasando las 8000 rpm), no te deja «tirado» en ningún momento.

Primera toma de contacto

Lo primero en fijarme al subirme a la SV fue la postura. Nos encontramos ante una moto con semimanillar, ni alto estilo F ni bajo estilo R. Un semimanillar cómodo que nos obliga a echarnos sobre el depósito pero no radicalmente (según tamaño del piloto). Lo segundo, al arrancarla, fue notar la ayuda del sistema Easy Start de Suzuki que nos permite dar un toquecito al botón de encendido del motor sin necesidad de mantenerlo presionado.

Los semimanillares de la SV650X ofrecen una postura más deportiva

Me adentro en las profundidades de la M30 a las 9:30 AM con la moto y ¡oh Dios mio!: si bien el Easy Start había pasado sin pena ni gloria por mis manos, el sistema Low RPM Assist se merece todas mis bendiciones. Se puede circular a muy bajas revoluciones sin problema, sin ningún amago del motor para calarse y con buena respuesta al gas. Otra buena sensación en esta situación fue la de estabilidad. Sorprendentemente, con 198kg + 14,5L de gasolina en mis manos no noté a esta moto torpona circulando por debajo de los 30km/h.

De ruta con la SV650X

Me incorporo con fuerza a la carretera con la Suzuki y experimento ese empuje hacia atrás de mi cuerpo que tanto nos hace sonreír. Noto que puedo ir perfectamente a 120km/h sin que me moleste el aire. Noto que puedo adelantar sin ninguna penuria a los vehículos que circulan por el carril derecho. La moto va desahogada, por lo que intuyo que aún le quedan unos cuantos km/h por encima para revolucionarse demasiado. Me encanta la visibilidad que obtengo de los espejos. Son generosos, y esto me da seguridad.

Abandono la carretera y atravieso varios pueblos en mi ruta. La amortiguación se comporta dignamente al pasar por encima de los resaltos de los pasos de peatones. No me hace falta levantarme del asiento, no me supone ninguna incomodidad. Llegando a la zona de curvas, realizo entradas exteriores tumbando la moto, inclino mi cuerpo a un lado del depósito y no me llevo ningún tipo de susto. Tanteo el freno delantero y el trasero y veo que no me dan mucha confianza. La moto lleva dos discos de 290mm delante con pinzas Tokico y uno detrás de 240mm, sin embargo no tengo el tacto que me gustaría.

Tomo curvas cerradas en segunda y tercera marcha. No tengo más que contramanillar cargando el peso en el puño para girar la moto y no tengo problemas para salir de la curva en tercera. Tomo curvas rápidas cuesta arriba y no siento que me falte potencia.

Volviendo a casa de noche, me alegro de contar con el faro de la SV. Me ofrece una buena visibilidad lo que, de nuevo, me otorga seguridad.

Finalmente al bajar de la moto noto mis escápulas cargadas, rodillas resentidas y consecuencias de llevar un asiento no demasiado mullido. Si bien he notado el asiento un poco duro en desplazamientos cortos, echo la culpa del resto a la duración de mi ruta.

Pequeños contras

En cuanto a la estética de la SV, me hubiese gustado encontrarme con el carenado que Suzuki prototipó en 2016 con la continuación de la linea roja en horizontal. Tampoco el guardabarros delantero en mate me convence mucho. Los intermitentes me parecen demasiado grandes.

La moto no cuenta con asideros para pasajero, algo que estéticamente prefiero. Sin embargo si nuestro acompañante no está acostumbrado a apoyarse en el depósito y agarrarse al piloto, quizá no le guste demasiado.

Las estriberas me han dificultado un poco apoyar los pies en el suelo, temiendo enganchar los avisadores con la bota.

Las estriberas de la SV pueden llegar a molestar a pilotos menudos

Valoración

La Suzuki SV650X me ha parecido una moto cómoda para el día a día y digna para rodar en ruta sin echar de menos potencia. El consumo medio de la SV en mi caso ha rondado por los 4l, esto me hace pensar que es una moto a la que sale barato «darle de comer» y con una buena autonomía. He de decir que pese a llevar el escape de serie y no tener muchos decibelios que escuchar, el sonido de la moto es un sonido ronco que resulta agradable a los oídos.

Prueba Suzuki SV650X: V-Twin estilo café racer
Diseño7
Comodidad7.5
Rendimiento9
Equipamiento7.5
Consumo8.5
A favor
  • Consumo
  • Limitable
  • Motor
En contra
  • Asiento poco mullido
  • Tacto del freno
7.9Puntuación

Sobre El Autor

Apasionada de la libertad que otorgan las dos ruedas, que tampoco hace ascos a ninguna experiencia sobre cuatro.

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